Las redes comunitarias de Internet crecen y se multiplican
Las redes comunitarias que brindan acceso a Internet y telefonía móvil fueron reconocidas este año, por primera vez, por Naciones Unidas y en Argentina podrán acceder a licencias gratuitas antes del final de 2018.

El impulso de las experiencias de conectividad generadas colectivamente para acortar la brecha digital en poblaciones pequeñas y alejadas de los intereses de las empresas proveedoras de Internet, llegó al fin a la ONU.
Este año fue uno de los temas de la Comisión de Ciencia y Tecnología para el Desarrollo. Así, finalmente las redes comunitarias fueron reconocidas en la resolución oficial sobre el seguimiento y la implementación de la Cumbre Mundial sobre la Sociedad de la Información (CMSI) adoptada por el Consejo Económico y Social del organismo internacional.
Desde 2005 las organizaciones de la sociedad civil piden, en el marco de la CMS, que existan políticas públicas para el acceso y el uso de Internet “de toda la población mundial, con perspectiva de inclusión y de participación en el desarrollo económico, político y social”, dijo a KBZ, Dafne Sabanes Plou, policy advocacy en Latinoamérica del programa derechos de las mujeres, de la Asociación para el Progreso de las Comunicaciones (APC).
Hoy, hay mil millones de personas en el mundo que no cuentan con acceso a servicios de telefonía móvil y alrededor de 4 mil millones (o sea, casi la mitad de la población mundial) que no tiene acceso a Internet, según estadísticas de la propia Unión Internacional de Telecomunicaciones.
“Las grandes empresas y corporaciones no toman en cuenta a las pequeñas comunidades ni a las zonas geográficamente marginadas porque ‘no son negocio’, por lo cual las iniciativas de creación y funcionamiento de redes comunitarias de acceso a Internet son fundamentales para lograr inclusión en un mundo que exige conectividad para acceder a información, servicios, educación, salud; lograr emprendimientos económicos y participar con opinión ciudadana en los debates públicos, definiendo prioridades y necesidades e influir en las decisiones y la búsqueda de soluciones”, analizó la también editora de Genderit.
Para ella, la resolución de la ONU “es relevante” porque considera que “la cuestión de las redes comunitarias es un tema emergente en el proceso de seguimiento e implementación de los acuerdos logrados en la CMSI al cual hay que prestarle especial atención”.
La especialista no tiene dudas de que se trata “de un reconocimiento a iniciativas que se llevan a cabo en distintas partes del mundo, con participación y compromiso de las comunidades que demuestran decisión para resolver su acceso a Internet, y con ello impulsar sus derechos a la comunicación, y a trabajar por el desarrollo participativo de su gente y sus territorios”.
Y también “es un señalamiento para los gobiernos, los organismos internacionales y , por qué no, para las propias empresas, con el fin de que tomen en cuenta este tema emergente y lo incluyan en sus agendas de políticas de desarrollo”.
El anuncio argentino
“Estamos cargando el formulario en nuestra página para que se pueda hacer el trámite online. Creemos que en un mes estará listo”. Así anunció a KBZ el director del Ente Nacional de Comunicaciones (Enacom), Agustín Garzón, el inicio del proceso para otorgar licencias gratuitas a las redes comunitarias de Argentina.
Quienes quieran obtenerlas deben operar en localidades de menos de 5000 habitantes y no tener objetivos comerciales.

Tal como ocurre a nivel mundial, también en el país fueron las experiencias colectivas -como Alter Mundi de Córdoba o Atalaya Sur que conecta en la porteña Villa 20 y en la Puna jujeña- las que lograron un reconocimiento oficial.
“En el nuevo régimen de licencias incluimos a cooperativas y Pymes, pero no habíamos tenido en cuenta a las redes comunitarias. Por eso, en un trabajo conjunto con las organizaciones y con Internet Society, dictamos una resolución especial que las incluya”, explicó el funcionario.
Se trata de la resolución 4958/2018 que se puede ver aquí y que fue publicada en el Boletín Oficial el 15 de agosto de este año.
“Luego, quienes obtengan estas licencias, podrán acceder al Fondo de Servicio Universal, un subsidio no reembolsable que puede servirles para, por ejemplo, cubrir los costos de enlace o módem”, señaló Garzón.
Para llegar a esta decisión política también “se tuvo en cuenta a cámaras comerciales como ASIET y CABASE que, durante el Foro de Gobernanza de Internet Latinoamericano que se hizo en Buenos Aires en agosto, buscaron delimitar con claridad los alcances de estas experiencias: las redes comunitarias debemos llegar sólo a aquellas localidades no alcanzadas por el mercado”, contó a KBZ, Manuela González Ursi, coordinadora de Atalaya Sur.
Esta organización ya tiene licencia TIC de valor agregado, pero “el problema con el que nos encontramos es que el Fondo de Servicio Universal, consolidado a partir de las contribuciones de los operadores, hoy está pensado solo para actores comerciales, lo cual es un contrasentido ya que en los casos donde las redes comunitarias tenemos más impacto es justamente allí donde no existen ninguno de estos actores y entonces es la propia red comunitaria la que debería funcionar de contraparte”.
Antes de fin de año, si se cumplen los plazos anticipados por el director de Enacom, se podrá conocer cómo se resuelve el contrasentido.
Potencias comunitarias
Este año fue especialmente potente para las redes comunitarias. Durante septiembre se reunieron las latinoamericanas en Buenos Aires y Córdoba, para intercambiar saberes entre las experiencias de Argentina, Brasil, Colombia, Ecuador, México y Nicaragua.
Y como todo proceso de construcción colectiva, el inicio de la articulación se institucionalizó en diciembre de 2017, cuando crearon el Grupo Especial de Interés de Redes Comunitarias de Internet Society (ISOC), que preside Nicolás Echaniz de Alter Mundi.
Este grupo “reúne experiencias de redes comunitarias de todos los continentes, y es el primer ámbito de articulación y demanda conjunta de las redes comunitarias”, definió González Ursi.
Desde Atalaya Sur sostienen la experiencia conectiva en la porteña Villa 20. Por este trabajo ganaron el premio Frida, reconocimiento “muy importante a nuestra tarea, que además nos posibilitó tener una mayor presencia pública en los ámbitos de discusión tanto nacionales como internacionales”.
El otro proyecto de la organización es la Red Chaski, en la Puna jujeña, donde “avanzamos en brindar Internet a la localidad de Cieneguillas. Es así que mientras que en La Quiaca la comunidad sigue participando de la Intranet, en Cieneguillas cuentan con acceso a Internet”.
Las pioneras redes indígenas mexicanas
Telecomunicaciones Indígenas Comunitarias (TIC), de México fue la primera red comunitaria originaria del mundo en lograr la concesión del espectro para telefonía celular, luego de un largo proceso que concluyó con una resolución favorable del Instituto Federal de Telecomunicaciones de ese país.

“Ahora, estamos apoyando proyectos similares en Brasil y Colombia, y consolidando el propio, que reúne a 14 comunidades indígenas y con cobertura en 63 localidades en el estado de Oaxaca”, compartió con KBZ, Peter Bloom, coordinador del proyecto.
La decisión de ONU sobre las redes comunitarias “es muy importante, ya que muestra que estamos siendo tomados en cuenta cada vez mas, cosa que es bastante útil en términos de bajar las barreras que tenemos en cuanto a regulación, financiación y mucho mas”, consideró Bloom.
El movimiento está en marcha y no tiene fronteras. Hay otra manera de conectarse, y es comunitaria y de saberes compartidos.







